La prueba, diseñada para el disfrute de los más pequeños y alejada de la presión competitiva, congregó a cientos de niños cuya única misión era cruzar la línea de meta completamente manchados y con una sonrisa.
El circuito se adaptó a diferentes franjas de edad. Los Mini Kids, de tres a cinco años, completaron 500 metros con una activa participación de los padres, convirtiendo la jornada en una fiesta familiar. Posteriormente, los participantes de seis a once años, en la categoría Kids, afrontaron un recorrido de 900 metros con más desafíos.
La organización estableció turnos cada cinco minutos para grupos de 15 gladiadores, agilizando el desarrollo de la prueba y garantizando la seguridad. Los obstáculos incluyeron pequeños muros de madera, redes, trincheras de barro y tubos, diseñados para la diversión y el esfuerzo físico.
La jornada vespertina brilló con luz propia, en la que muchos de los participantes demostraron sus ganas, su coraje y su destreza al enfrentarse a cada obstáculo.
Además del desafío físico, la jornada destacó por la ambientación, con disfraces y caras pintadas al estilo gladiador, fomentando la diversión. Al finalizar, todos los participantes recibieron un obsequio como recuerdo de su participación.
El evento, que tuvo lugar en el muelle de Arcade, logró acercar el deporte a los niños de forma lúdica, consolidando la Gladiator Kids como una cita anual esperada tras su éxito en la segunda edición.




