El análisis del mercado asegurador actual pone de manifiesto una brecha significativa entre España y los países nórdicos. Mientras que en estos últimos la media se sitúa en seis seguros por persona, en el territorio español la cifra se reduce a uno y medio. Según fuentes del sector, esta diferencia no responde a un exceso de contratación, sino a una falta de cultura aseguradora que permita a los consumidores protegerse adecuadamente.
Uno de los puntos críticos señalados es la práctica de condicionar la contratación de productos financieros, como las hipotecas, a la suscripción de seguros no obligatorios. Los expertos subrayan la importancia de que el consumidor sepa diferenciar entre lo que es exigible por ley y lo que es opcional, evitando así imposiciones que no responden a una necesidad real del cliente.
“"El seguro es una herramienta que potencia la sociedad y las empresas. Sin seguros no sería posible la economía tal y como la conocemos."
Para navegar en este mercado, la recomendación principal es la transparencia. Documentos como la FEIN (Ficha Europea de Información Normalizada) son herramientas clave que muchos usuarios desconocen o no consultan, a pesar de que ofrecen información vinculante sobre las condiciones de la oferta y los condicionantes asociados.
Finalmente, se hace un llamamiento a la calidad en el asesoramiento. Las empresas no solo deben orientarse a la venta, sino también al cuidado de sus trabajadores, ya que la presión directa para cerrar contratos puede derivar en problemas de estrés y ansiedad, afectando negativamente a la calidad del servicio ofrecido al consumidor final.




