Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) para Vigo y la provincia de Pontevedra dibujan un panorama "apocalíptico", según los análisis basados en sus datos. Aunque el horizonte temporal se alarga hasta 2041 y los acontecimientos pueden variar, las previsiones actuales señalan una detención del crecimiento demográfico en cuatro años, seguida de una fuerte reducción de la población en el período inmediatamente posterior.
En contraste, la provincia de A Coruña parece mantener una tendencia demográfica ascendente, un hecho que ya se observa en los últimos años. Esta dinámica se atribuye a la confianza generada por ciudades como A Coruña, Santiago y, más recientemente, Ferrol, que se prevé que sean focos de empleo y con niveles de renta elevados, ya superiores a los de Vigo.
La ciudad olívica, según estas estimaciones, podría mantenerse gracias a sus sectores tradicionales, como la automoción y la pesca-construcción naval, con previsiones de récords en el puerto para los próximos dos años. El turismo también se perfila como un posible impulsor, especialmente en las Rías Baixas. Sin embargo, el INE sugiere que estas actividades no detendrán la recesión demográfica prevista, ni siquiera con la llegada de inmigración, que se espera que continúe pero a un ritmo decreciente, ayudando como mucho a ralentizar la decadencia.




