Las estadísticas del encuentro frente al equipo madrileño no reflejan la realidad del marcador, ya que el Celta logró imponerse con una mínima ventaja. La falta de acierto del rival, que se volcó sobre la portería celeste, permitió que el equipo vigués se llevara los tres puntos con apenas dos tiros a puerta.
El entrenador del Celta, conocido por sus constantes cambios en el once inicial, presentó una nueva disposición táctica. Más allá de las novedades en los nombres, fueron las posiciones de los jugadores las que marcaron el plan de partido. Uno de los movimientos destacados fue la colocación de un jugador como carrilero, quien debutó en esa posición frente a un rival exigente y cumplió con su cometido, ofreciendo una nueva alternativa para el técnico.
Las estadísticas nunca cuentan toda la verdad y las del partido ante el conjunto colchonero muestran una superioridad que no se reflejó en el marcador.
La efectividad del Celta fue clave, ya que el equipo pasó muchos minutos sin controlar el balón, encerrado en su campo. En la primera mitad, la única aproximación celeste llegó pasada la media hora. Sin embargo, en la primera ocasión clara, cuando el equipo logró superar el círculo central, un jugador encontró la confianza para que otro le diera el pase definitivo al delantero compostelano, que no falló. Tras el gol, las ocasiones celestes fueron escasas, pero los cambios tácticos permitieron al equipo ganar control del balón y asegurar el resultado.
Uno de los jugadores destacó por su versatilidad, comenzando el partido en la izquierda y desplazándose hacia el centro para dar profundidad. A la hora de juego, con la entrada de otro jugador, se movió a la banda derecha, en un intercambio de posiciones que el entrenador ya utilizó en varias ocasiones con éxito. Finalmente, fue sustituido en el minuto 88, regresando a la posición inicial.




