Este recorrido, que atraviesa playas de arena blanca, miradores sobre acantilados y zonas de vegetación autóctona, también incluye espacios con valor arqueológico que evidencian la presencia humana desde la antigüedad. Las Islas Cíes, integradas desde 2002 en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, están situadas frente a la ría de Vigo y se componen de Monteagudo, Faro y San Martiño.
El acceso al archipiélago está regulado mediante cupos diarios, lo que ha contribuido a la conservación de un ecosistema prácticamente intacto. La ruta principal recorre las islas de Monteagudo y Faro, unidas por la emblemática playa de Rodas, conocida por su belleza y sus aguas tranquilas.
El punto de partida habitual es la playa de Rodas, una lengua de arena de más de un kilómetro que conecta ambas islas y forma una laguna interior. Desde allí, los senderos ascienden hacia las zonas más elevadas, alternando tramos interiores protegidos y áreas expuestas al océano. Uno de los puntos más destacados es el Mirador del Príncipe, que ofrece una vista panorámica del conjunto del archipiélago y de los acantilados que caen verticalmente sobre el mar.
Las Cíes han revelado en los últimos años indicios significativos de ocupación humana en época romana. En las proximidades de la playa de Rodas se han documentado restos de estructuras, fragmentos cerámicos y un molino manual con una antigüedad aproximada de 2.000 años. Estos hallazgos sugieren que las islas pudieron ser un punto de apoyo para la navegación y el comercio en el Atlántico.
El Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, declarado en 2002, es el único parque nacional de Galicia y el primero en España en proteger de forma relevante el medio marino. Su gestión busca preservar tanto los ecosistemas terrestres como los fondos marinos, que albergan una rica biodiversidad. Las Islas Cíes no cuentan con población permanente y su infraestructura es mínima, enfocada en la conservación de un entorno sensible y hogar de importantes colonias de aves marinas.
Para visitar las islas, es necesaria una autorización previa durante la temporada alta, que generalmente va desde Semana Santa hasta octubre, debido a la limitación de visitantes diarios. Una vez obtenida la autorización, se debe adquirir el billete de ferry desde Vigo, Cangas o Baiona. Es fundamental llevar agua y comida, ya que no hay servicios distribuidos a lo largo del recorrido, y planificar el tiempo, pues el itinerario completo puede llevar entre tres y cuatro horas.
El clima en las Cíes es atlántico, con fuerte influencia oceánica. El viento es constante, especialmente en las zonas abiertas, y la niebla puede aparecer de forma repentina, reduciendo la visibilidad. La ruta no presenta una dificultad técnica elevada, pero la distancia y los desniveles acumulados requieren una condición física básica. Se recomienda calzado adecuado, protección solar y ropa cortavientos para afrontar la exposición al sol y al viento.




