La clásica media maratón Vig-Bay, que conecta las ciudades de Vigo y Baiona, volvió a ser escenario de una de las imágenes más significativas del calendario deportivo gallego. La participación de personas con diversidad funcional en triciclos adaptados, impulsada por la asociación DisCamino, captó la atención de miles de asistentes y corredores.
En esta edición, Alfonso Rueda, conocido aficionado al ciclismo y líder del ejecutivo autonómico, vistió de nuevo el maillot para pedalear junto a Manu, uno de los usuarios habituales de la plataforma. Su recorrido, que unió Vigo y Baiona, se integró en la logística de la asociación, cuyo objetivo es normalizar la presencia de la diversidad funcional en los grandes eventos populares.
El protagonismo real fue para los usuarios de DisCamino, que cruzaron la meta bajo el arco de Baiona demostrando que su proyecto de 'hacer camino' no se detiene ante las pendientes de la costa gallega.
Más allá del gesto institucional, la jornada sirvió para visibilizar la labor diaria de los voluntarios y las familias de DisCamino. Estos colectivos reivindican que el deporte adaptado no solo precisa de mayor visibilidad, sino también de infraestructuras reales que permitan su desarrollo pleno.
La imagen final de la prueba, con la celebración de los participantes de DisCamino al cruzar la meta, resumió una edición de la Vig-Bay que, un año más, se consolida como una plataforma donde la política y el activismo social convergen en el asfalto en pro de una causa común.




