El reencuentro entre el brigadista herido y su rescatador tuvo lugar meses después del devastador incendio de Oímbra, donde el primero sufrió graves quemaduras. El suceso, ocurrido en agosto, marcó profundamente a ambos, quienes ahora pudieron compartir sus experiencias y recuerdos de aquel fatídico día.
“"Sabía que se me venía el fuego encima, que tenía que bajar, pero antes pude rescatarlos."
El rescatador, un brigadista con experiencia, contactó con el periódico tras leer el testimonio del herido, expresando su deseo de verlo de nuevo. La emoción fue palpable cuando se encontraron, con un abrazo que selló el vínculo forjado en la adversidad. La madre del brigadista herido expresó su profundo agradecimiento al rescatador por salvar la vida de su hijo.
Durante el encuentro, ambos compartieron sus versiones de los hechos, reconstruyendo los momentos críticos del rescate. El rescatador explicó que, a pesar de las órdenes de no avanzar debido al peligro, decidió ir en busca de sus compañeros. El brigadista herido, por su parte, recordó el dolor y el miedo, pero también el "chute de adrenalina" que sintió al escuchar las voces de auxilio.
“"No tengo miedo al fuego. Hice una barbacoa con los amigos, y, fenomenal."
La conversación también abordó la relación actual del brigadista herido con el fuego, afirmando que no le tiene miedo y que incluso hizo una parrillada recientemente. El reencuentro concluyó con un nuevo abrazo y la promesa de verse pronto para una barbacoa, simbolizando la superación y la amistad forjada en la lucha contra el fuego.




