El brigadista, originario de Riós, regresó recientemente a la zona del rescate en Oímbra, Ourense, un lugar que no había visitado desde el suceso. Su viaje estuvo marcado por la emoción contenida, rememorando el momento en el que se lanzó al monte en una carrera contrarreloj para encontrar a su compañero con vida.
“"Ellos al verse rodeados del fuego, se bloquearon. Es mi suposición. Pudieron quedar carbonizados porque estos fuegos cogen mucha temperatura y fue mucho tiempo. Para mí que atravesaron las llamas."
El brigadista subrayó la importancia de mantenerse unidos durante los incendios, criticando la separación de los compañeros como una “locura”. También destacó que la vía de escape debe ser siempre hacia la zona ya quemada, nunca hacia el fuego activo.
“"Uno de los grandes problemas es el factor humano porque la mayoría son provocados. Otro factor determinante que hacen estos fuegos con estas magnitudes es el abandono del rural."
El abandono del rural y la proliferación de vegetación, junto con las altas temperaturas y el viento, son factores que, según el brigadista, contribuyen a la intensidad de los incendios. Insistió en la necesidad de medidas contraincendios a largo plazo.
El reencuentro con su compañero, ocho meses después del rescate, fue muy deseado. Durante el tiempo que el compañero estuvo hospitalizado, el brigadista y sus colegas se mantuvieron informados sobre su evolución. A pesar de haber vivido otro rescate complicado en 2002 en el parque natural de O Invernadeiro, el brigadista afirmó que volvería a arriesgar su vida por alguien en un incendio si su cuerpo se lo permite.