El brusco descenso de las temperaturas, que pasaron de 30 grados el viernes a heladas el sábado, ha impactado en los viñedos gallegos. Esta situación, que se produjo tras una semana de calor casi veraniego, dejó a las plantas vulnerables a las corrientes de aire frío, tal y como se observó en zonas de la comarca de Monterrei.
Aunque el impacto general se considera leve y difícil de cuantificar con exactitud, debido a la variabilidad según la ubicación y la variedad de las cepas, algunos viticultores ya reportan pérdidas. Ernesto “Tito” Rodríguez, de la bodega Father 1943 en Vilamaior do Val (Verín), explicó que, a pesar de que el termómetro marcaba 3 grados positivos a las 6:30 horas, las fuertes corrientes de aire fueron determinantes para quemar las hojas y los brotes más tiernos. Según Rodríguez, la yema más productiva fue la más afectada, lo que compromete la uva en esos brotes.
“"Creo que la yema más productiva es la primera, que fue la que más quemó, por lo que la uva ya se fastidió en esos brotes."
El efecto del frío se manifiesta de forma irregular, con brotes completamente “carbonizados” junto a otros en perfecto estado. En sus viñedos, solo entre el 20% y el 30% de una parcela de godello resultó afectada, representando un daño mínimo en el cómputo global de su producción.
Manuel Vázquez Losada, bodeguero y presidente de la Denominación de Origen Monterrei, describe los efectos como una afectación “puntual y salteada, fruto de las corrientes de aire”. Señala que un simple “remolino de viento” puede explicar la irregularidad de los daños, aunque lo lógico sería que el frío afectara las partes más bajas de la planta. En su caso, algunos brotes de tempranillo, una variedad tardía, se quemaron.
Para ayudar a la recuperación de las vides, los viticultores están aplicando cuidados específicos. Tito Rodríguez planea un tratamiento con aminoácidos y abono foliar. El sector mantiene la cautela, ya que el riesgo de heladas tardías persiste, y Manuel Vázquez advierte que deben estar pendientes de los termómetros hasta el 3 o 4 de mayo.
En las otras D.O. ourensanas, el panorama es desigual. En la Ribeira Sacra, el presidente del Consello Regulador, Antonio Lombardía, confirmó daños en sus viñas de Quiroga y en otras de Abeleda (O Castro de Caldelas), aunque en la subzona del Bibei el impacto fue menor. En Valdeorras, la afectación fue mínima, sin que el mercurio bajara de 1,5 ºC, y la bodega A Tapada activó sus ventiladores preventivamente. En la D.O. Ribeiro, los daños son poco significativos, con algunos partes por daños registrados, pero se considera temprano para evaluar el alcance total.




