La traída de agua de Vilamartín de Valdeorras y Vilardevós resultó inutilizable debido a los arrastres provocados por la tormenta. Vecinos y equipos de emergencia trabajaron intensamente en la retirada de lodo y escombros, pero el servicio de agua potable permanece interrumpido de forma provisional.
En Vilamartín, los efectos del desbordamiento del río Farelos comenzaron a ser paliados. Un vecino de Arcos relató cómo el agua inundó el bajo de su vivienda y llegó a cortar la carretera N-120. Destacó la ayuda recibida por la juventud local, Protección Civil y el Concello, a pesar de las pérdidas de electrodomésticos y mobiliario.
La Asociación de Veciños San Lourenzo de Arcos solicitó a la Confederación Hidrográfica y a la Unidad de Carreteras del Estado la limpieza urgente del río Farelos para prevenir futuros desbordamientos y proteger los bienes de los vecinos.
Además de los daños materiales, la tormenta dejó a Vilamartín sin agua potable. Un bando municipal informó que el agua de la traída no es apta para el consumo, mientras se buscan soluciones.
La lluvia también provocó cortes en la N-120 en Rubiá, cerca del desvío hacia A Veiga de Cascallá. El GES Valdeorras y personal de mantenimiento intervinieron tras el desbordamiento del Caborco dos Arroxos. Una concejala socialista atribuyó el problema a la falta de limpieza tras los incendios de 2025.
En Vilardevós, la captación de agua que surte al núcleo capitalino quedó destrozada por las escorrentías. La alcaldesa, Tamara Balboa, solicitó maquinaria a la Diputación para acceder al depósito, ya que el camino está destruido. La regidora señaló la suerte de que los arrastres no ocurrieran junto al pueblo para evitar un desastre mayor.
Los habitantes de Vilardevós, Santa María y Dona Elvira fueron instruidos para no usar el agua de la traída para beber ni cocinar hasta nuevo aviso. La alcaldesa aseguró que el suministro no corre peligro gracias a un pozo de bombeo y que se trabaja para solucionar el problema a la mayor brevedad.




