La visibilidad de estos ejemplares en la comarca de Larouco se ha documentado en tres ocasiones recientes. En uno de los casos, un vecino grabó un lobo a poco más de cien metros de las primeras viviendas del pueblo, a las 13:30 horas. En otra ocasión, se registró la presencia de una pareja de lobos a unos 300 metros de las calles de la localidad a finales de abril.
El último registro gráfico confirma que los animales se dejan ver de forma cotidiana en las pistas cercanas al pueblo. Esta situación ha generado temor entre los residentes de Larouco, quienes ya evitan pasear con sus perros por las cercanías.
La repetición de estos avistamientos se explica por dos factores principales: la pérdida del miedo al ser humano, que permite observarlos a escasa distancia y en horario diurno, y el impacto de los incendios forestales del pasado verano. Estos incendios alteraron la orografía, desplazando la actividad de la especie hacia las zonas de transición urbana.
Los lobos ya no se asustan ante la actividad humana ni ante el paso de vehículos, lo que permite observarlos y filmarlos con facilidad.
El cambio en la orografía del terreno, provocado por los incendios, ha modificado el entorno natural de la especie, desplazando su actividad hacia las zonas de transición urbana.
Este incremento de avistamientos en el oriente ourensano coincide con un histórico de actividad en la comarca. A finales del año pasado, Larouco registró ataques que causaron la muerte de 21 ovejas, obligando a los ganaderos a mantener a sus animales encerrados. La presencia de lobos también es constante en la comarca de As Frieiras y en los límites con Zamora, donde se notificó recientemente el ataque a un potro. Ganaderos de la zona constatan que estos acercamientos son cada vez más frecuentes, buscando crías y ejemplares débiles.




