Eclipse solar en O Barco: Alixo vive un momento histórico

Vecinos y visitantes disfrutaron del fenómeno astronómico en un ambiente tranquilo y festivo, con música y aplausos.

Imagen de un eclipse solar sobre un paisaje gallego con arquitectura de granito y colinas verdes.
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Imagen de un eclipse solar sobre un paisaje gallego con arquitectura de granito y colinas verdes.

La localidad de Alixo, en O Barco de Valdeorras, fue el epicentro de una tarde histórica este miércoles, cuando vecinos y visitantes internacionales contemplaron un eclipse solar en un ambiente de tranquilidad y expectación.

El enclave de Alixo, situado en O Barco de Valdeorras, se convirtió este miércoles en un punto privilegiado para presenciar un eclipse solar. La jornada, calificada como histórica por los asistentes, transcurrió en una atmósfera serena que permitió a vecinos y a visitantes llegados desde Alemania, Francia, Portugal y Reino Unido disfrutar plenamente del fenómeno astronómico.
Los momentos previos al eclipse estuvieron cargados de expectación y también de cierto humor entre los presentes. Comentarios como “Ya va a ser, que casi es de noche” reflejaban la anticipación mientras la luz disminuía progresivamente. La totalidad se alcanzó a las 20:29 horas, momento en el que la oscuridad se apoderó del entorno.

"Mira, en el pueblo se encendieron las luces"

una de las personas presentes
La reacción inmediata de los asistentes fue de aplausos, que luego dieron paso a un silencio de asombro ante el espectáculo celeste. Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la transformación del paisaje. "Mira, en el pueblo se encendieron las luces", señalaba una de las personas presentes, observando cómo la llegada de la noche alteraba completamente la estampa del valle que conforma O Barco de Valdeorras.
La música también tuvo su protagonismo, con el DJ Repunante amenizando la espera y la celebración. Su sesión comenzó con "Knockin’ on Heaven’s Door" de Bob Dylan, una elección simbólica para acompañar los minutos previos a la totalidad.
Desde Turismo de O Barco destacaron el ambiente vivido en Alixo, subrayando cómo la ausencia de masificación facilitó una experiencia cómoda. Los asistentes pudieron contemplar el cambio en la luz y dejarse llevar por un fenómeno que transformó el paisaje habitual.
Alixo se convirtió, por unos minutos, en un punto de observación privilegiado. La experiencia, que no se repetirá en Valdeorras hasta dentro de 428 años, estuvo marcada por aplausos, comentarios y la mirada dirigida al cielo, en una jornada que dejó una huella imborrable en los presentes.