Encontrar lugares honestos que mantengan viva la esencia de la cocina tradicional, con una atención cercana y familiar, es cada vez más complicado. Casa Antonio, en el corazón de Goián (Pantón), se erige como una de esas joyas culinarias. Su propuesta se basa fundamentalmente en el producto gallego y de cercanía, ofreciendo nueve primeros y otros tantos segundos platos en su menú de jornadas laborables, además de una carta donde la carne acapara el protagonismo. Los abundantes churrascos de cerdo y ternera son un gran reclamo, compartiendo espacio con chuletones y cachopos de casi 1.200 gramos, que hacen recomendable ir en grupo.
El prestigio de Casa Antonio también se cimienta en su afamado cocido, que genera reservas continuas desde noviembre hasta Semana Santa. La acumulación de vehículos a la entrada del pequeño núcleo de Goián ya anticipa su popularidad, reflejo de un reconocimiento ganado a pulso con las recetas de siempre, el uso de hortalizas y carnes de kilómetro cero y una inmejorable relación calidad-precio.
La aventura gastronómica de José Antonio Blanco y Teresa Pereiro Fuentes comenzó hace 32 años, cuando se hicieron cargo de la antigua tienda del lugar. Inicialmente un bar y ultramarinos, la demanda de tapeo llevó a la creación de un pequeño espacio para comedor. Con el tiempo, su cocina ganó fama, y hoy disponen de dos comedores y una amplia terraza.
Un grupo de amigos optó por la carta, acertando con la elección de una tabla de quesos con ocho variedades distintas, incluyendo piezas de oveja, cabra y tetilla, acompañadas de membrillo de la casa y nueces. La tabla de embutidos, con cecina destacada, también recibió elogios.
Como segundos platos, el churrasco de cerdo y ternera, cortado en piezas generosas y carnosas, resaltó la calidad del producto. Aunque muy demandado, las verdaderas estrellas de la carta, por delante del entrecot y el solomillo, son el chuletón y un cachopo relleno de cecina, bacon, jamón serrano, queso azul y mozzarella. Las codornices a la brasa también forman parte de la oferta, junto al bacalao a la portuguesa como principal opción de pescado y el tradicional pulpo a la feria.
En el menú del día, destacan los platos de cuchara como el caldo y los callos, disponibles todo el año y fijos los jueves, junto al lacón de cerdo y la carne ao caldeiro. Los asados rotan a diario, con propuestas como ternera, costilla o lacón. Siempre hay una opción de pescado, y entre los primeros, suele haber un plato de pasta y otro de arroz.
Para acompañar, se recomienda el vino cosechero de la casa, con buen paladar. La cosecha de este año ofreció tintos y blancos de buena graduación.
Cuatro postres caseros son fijos: flan de café con nata, arroz con leche, pastel de limón y tarta de piña. También se ofrecen tartas de queso y de la abuela, elaboradas diariamente.
El establecimiento, que cierra los martes por descanso del personal, también dispone de alojamiento. Se encuentra en Goián, número 6, y el teléfono de contacto es el 982.45.64.22. El precio medio del menú del día es de 14 euros, y de 15 euros en la terraza.




