El coordinador de Xermolos, Alfonso Blanco Torrado, presidió el evento, destacando la figura de López Ares como un "pregonero de la unión y la solidaridad" y un referente para múltiples generaciones. Su huella musical y humana sigue viva en numerosas parroquias de la comarca y en otros ayuntamientos donde desarrolló su actividad.
Durante su intervención, Blanco Torrado subrayó la dimensión humana del homenajeado, su capacidad para fortalecer los vínculos comunitarios y su generosidad. "Suso nos descubrió que todos podíamos mejorar la amistad y la creatividad del entorno", afirmó, animando a mantener vivo el espíritu de colaboración que él representaba.
El homenaje también tuvo un fuerte componente musical. Tras un pasacalles a cargo de varios grupos locales como A Maristela, Faragullas, Os Trapeiros y Xermolos, la emoción se trasladó en forma de melodías. El grupo local interpretó la 'Muiñeira de Xermolos', compuesta por el propio Suso López, y dos de sus hijos y un nieto ejecutaron la 'Muiñeira de Plácido', una pieza familiar que simboliza la saga de gaiteros.
El encuentro, que también incluyó un ágape, reunió a unas 300 personas bajo una carpa en el Campo da Feira. Fue un reconocimiento a la pasión por la música tradicional gallega y al espíritu de comunidad que Suso López sembró entre vecinos y vecinas, y que perdura en la memoria colectiva.




