Los estudios genéticos llevados a cabo por el departamento de biología del Servicio de Criminalística en Madrid revelaron un perfil genético único en las muestras analizadas. Este perfil fue contrastado con el ADN de referencia obtenido de objetos personales del desaparecido, recogidos por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Lugo.
El cotejo confirmó la coincidencia entre el perfil de los restos óseos y el perfil de referencia. Aunque el informe actual es provisional, a la espera de la validación definitiva, la investigación sigue abierta para esclarecer las circunstancias y causas del suceso.
“"El investigado reconoció ser el autor del atropello 'accidental' que acabó con la vida de la víctima."
El investigado, vecino de la víctima, confesó la autoría de los hechos tras el levantamiento del secreto de sumario. Explicó que, tras el atropello, se asustó y trasladó el cuerpo en un coche para abandonarlo en un pinar cercano. Inicialmente, no se encontraron rastros humanos en el lugar indicado, lo que generó preocupación por la posible acción de animales.
La confesión se produjo después de una reconstrucción de los hechos ordenada por el juzgado de Mondoñedo. Aunque en un principio el investigado se mostró distante, durante la tarde cambió de actitud y reconoció ante la jueza el atropello mortal, indicando que había dejado el cuerpo sin enterrar, pero cubierto con broza.




