Esta actuación, que cuenta con un presupuesto superior a los 375.000 euros, se extiende a lo largo de 40 hectáreas. Los trabajos incluyen la retirada de especies invasoras y la plantación de frondosas que, según las estimaciones, permitirán absorber hasta 250 toneladas de CO2 en los próximos 35 años.
La intervención se desarrolla en colaboración con la Consellería de Medio Rural, a través de Seaga, y busca transformar el entorno de la infraestructura viaria aplicando criterios de sostenibilidad ambiental y mejora paisajística. Los trabajos abarcan un tramo de 8 kilómetros de carretera y una superficie total de 40 hectáreas en la AG-59 y en sus ramales AG-58 y VG-1.6.
“"A través de esta estrategia se eliminan de los márgenes especies invasoras y pirófitas, y se aborda la plantación de frondosas y autóctonas."
La actuación incluye la eliminación de especies invasoras y pirófitas, como mimosas y eucaliptos, para sustituirlas por árboles como avellanos, abedules, fresnos, castaños, robles y arces, además de plantas trepadoras y rastreras como hiedras y vincas.
Una vez finalizada la fase de plantación, la planificación autonómica contempla un período posterior de conservación y mantenimiento de entre cuatro y cinco años, con el fin de garantizar el correcto desarrollo de la nueva masa vegetal y consolidar esta recuperación ambiental en el entorno de la autovía que unirá Santiago y A Estrada, y que se prevé que estará totalmente operativa en 2028.




