El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través de Adif, ha puesto en funcionamiento esta prolongación, que ha supuesto una inversión de 18,6 millones de euros. Este nuevo tramo, ejecutado por el lado este de la infraestructura inaugurada en 2018, eleva la longitud total de la variante a nueve kilómetros.
La variante de A Pobra es una pieza clave en el corredor Ourense-Monforte de Lemos-Lugo, y su ampliación se enmarca en el proyecto de modernización de esta línea para su conexión con la alta velocidad. Las obras, realizadas en los ayuntamientos de Láncara y Sarria, incluyeron la construcción de una plataforma ferroviaria apta para vía doble y tráfico mixto, la conexión con la infraestructura existente, la instalación de sistemas de seguridad y comunicaciones, la electrificación y el desmantelamiento del tramo en desuso.
A lo largo de los 1,6 kilómetros de ampliación, fue necesaria la construcción de un falso túnel de 300 metros, así como dos pasos inferiores y uno superior, para garantizar la comunicación entre los márgenes de la vía.
Los primeros 7,2 kilómetros de esta variante ferroviaria ya estaban operativos desde 2018, lo que permitió eliminar 14 pasos a nivel, mejorando la seguridad y reduciendo los tiempos de viaje. Con su puesta en marcha, el tren dejó de pasar por el centro de A Pobra de San Xiao, lo que posibilitó al Ayuntamiento adquirir los terrenos de las antiguas vías para crear un paseo que actualmente está en ejecución.
La variante original cuenta con dos túneles, el de As Cortes (520 metros) y el de Torrente (1,4 kilómetros), cuatro viaductos de entre 145,5 y 630 metros, cuatro pasos inferiores y un paso superior en la intersección con la carretera LU-546.
Dentro del plan de renovación de los 117 kilómetros del corredor entre Ourense y Lugo, con una inversión total de 626 millones de euros, también se incluye la construcción del nuevo túnel de Oural, en el municipio de Sarria, inaugurado en septiembre del año pasado. Esta infraestructura, que requirió cuatro años de obras y más de 50 millones de euros, representó un hito por su complejidad técnica y por sustituir un túnel de 150 años de antigüedad. El plan de modernización contempla además la construcción de una nueva estación en Lugo y la renovación y ampliación de otras estaciones.




