Aunque no les unen lazos de sangre, un joven italiano de 17 años ha encontrado un segundo hogar en Sarria gracias a una familia local. Esta acogida forma parte del programa Openmind, que busca facilitar la inmersión lingüística y cultural de estudiantes extranjeros. La iniciativa, que comenzó en enero, tenía como fecha de finalización el mes de junio, pero el vínculo creado entre los participantes es tan significativo que ya se considera la posibilidad de prolongar la estancia durante todo el verano.
“"Al principio teníamos un poco de incertidumbre, pero desde el primer día encajamos muy bien."
La familia anfitriona, que participa por primera vez en este proyecto, se animó gracias a la coordinadora del programa para Sarria y Lugo. Esta coordinadora se encarga de buscar compatibilidades entre los jóvenes extranjeros que desean perfeccionar su español y las familias dispuestas a recibirlos. El estudiante, originario de Verona, es un entusiasta del deporte y del contacto social, características que facilitaron su integración.
Durante su estancia, el joven asiste a un instituto local y juega como federado con el equipo juvenil de la SD Sarriana. Además, participa en actividades del club ciclista y acude al gimnasio, lo que le ha permitido establecer numerosas amistades y sentirse plenamente integrado en la vida de la villa. La familia anfitriona también le ha llevado a conocer diversos puntos de interés de la provincia de Lugo, como la Ribeira Sacra, la playa de As Catedrais y las procesiones de Viveiro, además de practicar surf y recorrer un tramo del Camino Francés.
“"Para nosotros es como si fuera un hijo más."
El intercambio cultural es bidireccional. El estudiante, cuya familia posee un restaurante en Italia, comparte su cultura cocinando platos típicos como pasta y pizza, mientras disfruta de la gastronomía gallega. Destaca la belleza de los paisajes gallegos, que describe como “muy verdes”, y la comida, mencionando el cocido, la tortilla, la empanada y el pulpo como sus favoritos. Antes del viaje, desconocía Sarria y Galicia, pero todo le sorprendió gratamente, especialmente la apertura y amabilidad de la gente.
La estancia del joven, que inicialmente terminaba antes de San Xoán, fue objeto de trámites por parte de la familia de acogida y la coordinadora del programa para que pueda disfrutar de las fiestas patronales. El vínculo es tan fuerte que el estudiante considera pasar todo el verano en Sarria, para lo que sus padres le han puesto como condición buscar un trabajo. Ha expresado su interés en trabajar con peregrinos, aprovechando su conocimiento de varios idiomas. Por su parte, la familia anfitriona planea visitar Verona en el futuro, tras vivir una experiencia que describen como algo “que hay que vivirla para saber lo que es”.
El programa Openmind, que se asienta progresivamente en la provincia, garantiza a los estudiantes tarjeta sanitaria y seguro de responsabilidad civil. Las familias de acogida reciben una aportación económica para manutención y pernocta, y deben proporcionar tres comidas diarias, un dormitorio individual y una zona de estudio. En el caso del estudiante italiano, estos requisitos fueron ampliamente superados, ya que se habilitó para él toda la parte superior de un dúplex. El programa ya tuvo éxito el año anterior con otras estudiantes en Lugo y O Páramo, y algunas familias anfitrionas ya tienen previsto repetir la experiencia.




