Durante 21 años, Pérez-Reverte fue testigo de conflictos bélicos en lugares como Bosnia, Mozambique y el Líbano, una experiencia que marcó profundamente su obra literaria. El autor señala que las crónicas y fotografías de aquella época, que mostraban la cruda realidad de la guerra, serían hoy "imposibles de publicar" debido a la sensibilidad actual.
Las guerras pueden ser divertidas. Son tan surrealistas que hay momentos en los que te ríes.
El libro Enviado especial, que el escritor inicialmente no quería publicar, reúne por primera vez una selección cronológica de reportajes y artículos escritos en las décadas de los 70 y 80, junto con textos más recientes sobre conflictos pasados y presentes. Según Pérez-Reverte, esta obra permite comprender el origen de su particular mirada literaria.
Además de la publicación, PHotoESPAÑA organiza la exposición Fotografías de guerra (1974-1985) en el Ateneo de Madrid, que estará abierta hasta el 31 de mayo. La muestra incluye 30 imágenes en blanco y negro tomadas por el propio Pérez-Reverte durante las contiendas, ofreciendo una "memoria visual de un testigo" que busca capturar la condición humana más allá del espectáculo del horror.
El autor también reflexiona sobre la evolución del periodismo de guerra, afirmando que el mundo de los reporteros que conoció ya no existe. La irrupción de la tecnología y la inteligencia artificial, según él, ha hecho que las coberturas actuales no sean tan fiables como las de antes, cuando los periodistas eran "testigos directos" de la realidad.




