La superación de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) abre un abanico de posibilidades para el estudiantado que ha finalizado el Bachillerato. Mientras que la Universidad sigue siendo la opción mayoritaria, la Formación Profesional (FP) gana terreno como alternativa cada vez más valorada por sus salidas laborales y ajuste a los intereses profesionales.
El Sistema Universitario de Galicia (SUG) oferta 12.038 plazas de acceso a grado, distribuidas entre la Universidade da Coruña (UDC) con 3.432, la Universidade de Santiago de Compostela (USC) con 4.729, y la Universidade de Vigo (UVigo) con 3.877. En el campus de Pontevedra se disponen 770 plazas, incluyendo un nuevo doble grado en Publicidad y Relaciones Públicas y Comunicación Audiovisual.
El plazo para solicitar estas plazas universitarias finaliza el 25 de junio. Los listados de admitidos se publicarán el 7 de julio, con matrículas entre el 8 y el 9 de julio. Habrá posteriores llamamientos los días 14 y 21 de julio. La matrícula en el primer curso es gratuita, aunque implica gastos administrativos menores a 30 euros.
La Formación Profesional se presenta como otra alternativa principal, con 3.230 plazas ofertadas en el área de Pontevedra. El plazo de solicitud para la FP está abierto del 15 al 30 de junio, y la matrícula también es gratuita. Esta modalidad es cada vez más demandada por sus rápidas y garantizadas salidas laborales.
Existen también alternativas privadas tanto en la Universidad (entre 6.000 y 11.000 euros/año) como en la FP (entre 1.800 y 4.500 euros/año), así como centros concertados de FP con cuotas mensuales.
En cuanto al alojamiento, en Pontevedra predominan los pisos compartidos, con un coste medio mensual de entre 550 y 700 euros, incluyendo alquiler (250-350 euros) y suministros (40-60 euros), además de la alimentación (150-200 euros). La Residencia de Estudiantes Afundación, concertada con la UVigo, ya tiene sus 130 plazas cubiertas para el próximo curso.
Aunque Pontevedra es más asequible que otras ciudades como Santiago o A Coruña (donde los gastos pueden alcanzar los 850 euros), el carácter peatonal de la ciudad pontevedresa supone un ahorro en transporte público, necesario en otras urbes gallegas.




