A pesar de los desafíos del relevo generacional en el sector primario gallego, existe un notable interés entre las nuevas generaciones por formarse en el ámbito agrario. Los datos de matriculación en los ciclos formativos impartidos en los centros de formación y experimentación agraria (CFEA) de la Xunta confirman esta tendencia: para el próximo curso se recibieron 659 solicitudes frente a las 428 plazas disponibles, lo que indica que la demanda supera la oferta.
Estas cifras demuestran la capacidad del campo para atraer a jóvenes como opción profesional, ya sea en la agricultura, ganadería o ámbito forestal. La conselleira María José Gómez destacó esta apuesta por la formación específica antes de incorporarse al sector, en contraposición a la tradición de acceso basada únicamente en la experiencia.
El centro de Lourizán, en Pontevedra, registra los mejores resultados, con un 90,9% de cobertura en el ciclo de Gestión Forestal y más del 81% en el de Aprovechamiento y Conservación del Medio Natural. Otros centros como el de Ribadeo, Sergude (en Boqueixón) y Becerreá también muestran altas tasas de ocupación en sus diferentes especialidades.
En los últimos cinco cursos, estos centros formaron a 2.746 personas. La evolución también refleja una creciente incorporación femenina, ya que el 41,4% del alumnado fueron mujeres, frente al 58,6% de hombres.




