Dos fundadores salidos de primera línea Lo que distingue a D-IA no es un currículum académico, sino la experiencia de primera línea de sus fundadores. Pau Rodríguez empezó a emprender a los 17 años y trabajó de camionero, repartidor y mozo de almacén antes de fundar la compañía. Martin Toledo, autodidacta, pasó por el almacén de Amazon, por Jysk y por cuatro años en Audi y Volkswagen, donde aprendió a traducir tecnología compleja a personas no técnicas. "Conocemos el caos desde dentro, no desde un libro", resume Rodríguez.
Un método propio: O.T.T.O
El corazón de D-IA es el O.T.T.O (Orquestación Total del Tiempo y de las Operaciones), un método que se despliega en tres pasos: primero diagnostican las fricciones de la empresa, después rediseñan los procesos y finalmente los automatizan con y sin inteligencia artificial, siempre con ciberseguridad y cumplimiento del RGPD integrados por defecto. Según la compañía, el objetivo es reducir hasta el 80% de las tareas repetitivas para que los equipos puedan dedicar el tiempo recuperado al trabajo que aporta valor. O.T.T.O no es solo tecnología. Es tiempo para el empresario y un equipo liberado del trabajo repetitivo, añade Toledo, que define la IA como "tu copiloto de rally: ella sin ti no tiene dirección, y tú sin ella nunca irás rápido".
Tecnología que empieza por un diagnóstico
La puerta de entrada a cualquier proyecto es siempre un diagnóstico estratégico, el llamado Intelligence Blueprint, a partir del cual se priorizan las automatizaciones con mayor retorno antes de tocar nada. La propia D-IA, formada hoy por un equipo de cinco personas, aplica internamente el método que ofrece a los clientes: buena parte de sus tareas operativas las ejecutan agentes de inteligencia artificial propios. "Si no me lo aplico a mí, no te lo puedo vender", afirma Rodríguez.
Un método propio: O.T.T.O
El corazón de D-IA es el O.T.T.O (Orquestación Total del Tiempo y de las Operaciones), un método que se despliega en tres pasos: primero diagnostican las fricciones de la empresa, después rediseñan los procesos y finalmente los automatizan con y sin inteligencia artificial, siempre con ciberseguridad y cumplimiento del RGPD integrados por defecto. Según la compañía, el objetivo es reducir hasta el 80% de las tareas repetitivas para que los equipos puedan dedicar el tiempo recuperado al trabajo que aporta valor. O.T.T.O no es solo tecnología. Es tiempo para el empresario y un equipo liberado del trabajo repetitivo, añade Toledo, que define la IA como "tu copiloto de rally: ella sin ti no tiene dirección, y tú sin ella nunca irás rápido".
Tecnología que empieza por un diagnóstico
La puerta de entrada a cualquier proyecto es siempre un diagnóstico estratégico, el llamado Intelligence Blueprint, a partir del cual se priorizan las automatizaciones con mayor retorno antes de tocar nada. La propia D-IA, formada hoy por un equipo de cinco personas, aplica internamente el método que ofrece a los clientes: buena parte de sus tareas operativas las ejecutan agentes de inteligencia artificial propios. "Si no me lo aplico a mí, no te lo puedo vender", afirma Rodríguez.
“"La IA es tu copiloto de rally: ella sin ti no tiene dirección, y tú sin ella nunca irás rápido."




