El contrato, con una duración inicial de dos años prorrogable por dos más, tiene como objetivo contribuir a incrementar las tasas de reciclaje en Galicia y evitar el vertido de este material. A pesar de que los envases de vidrio deberían ser depositados en origen en el iglú verde, todavía llegan cantidades significativas de este material al Complejo Medioambiental de Cerceda.
Tras el tratamiento de la bolsa negra mediante segregación automática, todavía queda vidrio en el rechazo resultante que puede ser recuperado para distintos usos. Este material incrementa sustancialmente el peso de la bolsa negra que los ayuntamientos entregan en las instalaciones de Sogama, afectando el importe de la factura.
La entidad autonómica recuerda que el vidrio es un material 100% reciclable, y que de un envase se puede obtener otro de idénticas características sin perder propiedades. Si los ayuntamientos depositasen correctamente el vidrio en los iglús, no solo pagarían menos a Sogama, sino que también recibirían ingresos por parte de las entidades recicladoras.




