La ciudad de Barcelona se ha levantado hoy preparada para recibir al Papa León XIV. Como muestra de bienvenida, tanto el Palau de la Generalitat como el Ayuntamiento de la capital catalana han izado una bandera del Vaticano en sus respectivas fachadas. Esta acción se produce teniendo en cuenta que el Pontífice se aloja en el Palau Episcopal, sede del arzobispado de Barcelona, a escasos metros de ambos edificios.
En el caso de la Generalitat, la bandera ha sido colocada en el centro del balcón principal, por encima del tapiz con el escudo de la institución. Por su parte, el Ayuntamiento ha realizado una acción similar en su balcón principal, sobre el escudo de la ciudad. No obstante, fuentes oficiales han confirmado que no está previsto que el Papa visite ninguna de estas dos sedes institucionales.
“"La figura del Papa tiene una proyección mundial que justifica esta decisión."
La portavoz del Govern, Sílvia Paneque, explicó que fue el departamento de Protocolo de la Generalitat quien recomendó izar la bandera, dada la "proyección mundial" de la figura papal, una recomendación que el Ejecutivo ha decidido atender. Paneque también reconoció que no se ha seguido el mismo protocolo cuando otros jefes de Estado han visitado Cataluña, pero negó que esto entre en conflicto con la aconfesionalidad de las instituciones. Defendió que se ponen en valor "mensajes de cultura de paz, de cohesión y de acogida" que son "coincidentes" con los del Ejecutivo, aunque otros asuntos, como el rechazo al derecho al aborto y a la eutanasia, no sean compartidos. El Govern, insistió, es "aconfesional y gobierna priorizando el bienestar de los ciudadanos".
El primer acto oficial de León XIV en Barcelona será un rezo en la Catedral. Posteriormente, mantendrá una audiencia privada con el president de la Generalitat, Salvador Illa. Durante este encuentro, Illa tiene previsto regalar al Pontífice tres objetos: una reproducción de las Homilies d’Organyà, considerada el documento literario más antiguo escrito en catalán; una reproducción de la muñeca articulada de marfil de la necrópolis paleocristiana de Tarraco, símbolo de los orígenes del cristianismo en Cataluña; y una copia del acta de colocación de la primera piedra de la Sagrada Familia.




