La CIG protesta en las siete grandes ciudades contra la gestión de las bajas laborales

El sindicato denuncia el plan de la Xunta y el papel de las mutuas en la gestión de la incapacidad temporal.

Imagen genérica de manifestantes frente a un edificio de la Xunta de Galicia.
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Imagen genérica de manifestantes frente a un edificio de la Xunta de Galicia.

Representantes de la CIG ocuparon este lunes sedes de la Xunta y del Sergas en las siete grandes ciudades gallegas como acto de repulsa al plan de mejora y control de la incapacidad temporal.

La CIG realizó este lunes una serie de protestas ocupando sedes de la Xunta y del Sergas en las siete grandes ciudades gallegas. La acción sindical busca rechazar el plan de mejora y control de la incapacidad temporal y critica el papel que se otorga a las mutuas en la gestión de estas bajas.
Las protestas tuvieron lugar en A Coruña, en el departamento territorial de la Consellería de Sanidade; en Santiago, en la sede de Sanidade; en Pontevedra, en el edificio de la Xunta; en Ourense, en la delegación territorial de la Xunta; en Vigo, en la oficina del Sergas; en Lugo, en el edificio administrativo de la Xunta; y en Ferrol, también en el edificio de la Xunta.

El plan de mejora de la gestión de la incapacidad temporal supone un nuevo paso en la estrategia de Rueda para convertir las bajas médicas en un problema de control social y no en un problema de salud laboral.

En un comunicado, el sindicato señala que, bajo el pretexto de combatir el "absentismo", el Gobierno gallego "refuerza el papel de las mutuas y orienta la actuación de la inspección hacia la aceleración de las altas médicas". La CIG denuncia que se pretende "imponer con todo tipo de engaños, amenazas e intimidaciones, que los trabajadores firmen autorizaciones y consentimiento para que las mutuas puedan actuar impunemente contra la salud de los trabajadores".
Según argumentan, los datos demuestran que "el problema no es que la clase trabajadora quiera trabajar menos, sino que cada vez trabaja en peores condiciones, durante más años y con un sistema sanitario más deteriorado". Concluyen que "el absentismo no es la causa del problema, sino el síntoma de un modelo laboral basado en la sobreexplotación, en el envejecimiento de la población activa y en los recortes de la sanidad pública".