El Papa se reúne con Bad Bunny y su familia en el Bernabéu

El encuentro privado tuvo lugar tras un multitudinario acto religioso en el estadio madrileño.

Imagen genérica de un micrófono en un podio en un estadio.
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Imagen genérica de un micrófono en un podio en un estadio.

El Papa León XIV saludó al músico puertorriqueño Bad Bunny y a su familia en un encuentro privado al finalizar un multitudinario acto religioso celebrado en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.

El Sumo Pontífice, León XIV, mantuvo un breve encuentro con el artista Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido mundialmente como Bad Bunny, y sus familiares después de que el estadio madrileño acogiera un evento de la comunidad diocesana. Según informó el portavoz vaticano, Matteo Bruni, la reunión fue de carácter privado y, por el momento, no se dispone de material gráfico ni audiovisual.
El encuentro se produjo al finalizar el acto que congregó a 80.000 personas en el coliseo deportivo. El cantante se encontraba en el estadio junto a su familia y otros asistentes. La posibilidad de este acercamiento ya había sido comentada por el cardenal y arzobispo de Madrid, José Cobo, quien sugiriera que "las sorpresas son sorpresas" y destacara la importancia de tender puentes entre diferentes ámbitos.
En unas declaraciones previas a su llegada a Madrid, el cardenal Robert Prevost había señalado la dificultad de coincidir con el artista debido a las agendas, ya que el cantante tenía conciertos mientras él participaba en otros actos. Prevost también reflexionó sobre la elección que podrían hacer los jóvenes entre asistir a un concierto de Bad Bunny o a un acto papal, sugiriendo que, aunque muchos podrían elegir lo primero, también habría quienes optasen por lo segundo, lo que consideraba "dice mucho".
Bad Bunny, a pesar de no definirse como practicante, proviene de una familia con fuertes raíces católicas, según ha declarado en diversas ocasiones. Su presencia en el estadio y la posterior posibilidad de un encuentro con el Papa generaron expectación, subrayando la voluntad de diálogo entre figuras de mundos tan dispares como la música urbana y la religión.