La llegada del pontífice a Barcelona estuvo marcada por un ambiente festivo y religioso, con miles de asistentes que ya aguardaban fuera del Estadi Olímpic antes de su apertura. Muchos portaban banderas de diversos países, especialmente de Latinoamérica, junto con las del Vaticano. Un puesto de venta ofrecía banderas grandes a 10 euros y banderines pequeños a 3 euros, mientras que vendedores ambulantes también aprovechaban la ocasión para ofrecer agua y refrescos ante el calor de la tarde.
Los fieles que se desplazaron al evento, muchos de ellos en autobuses facilitados por TMB, cantaban lemas a favor del Papa y recordaban que "esta es la juventud del Papa". El cardenal y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, destacó en su intervención la conexión del pontífice con la gente joven y la importancia de estos actos para reafirmar la fe de los creyentes.
El ambiente de comunión colectiva emocionó a los asistentes. "Ver a tantos cristianos juntos es inspirador", afirmó Andrés, quien acudió con su parroquia y calificó la experiencia como "única" para reforzar su fe. Oriol añadió que estos actos multitudinarios recuerdan a los creyentes que "no están solos, que forman parte de una comunidad más amplia", siendo "hermanos y miembros de una misma familia".
A pesar de que solo 40.000 personas consiguieron entrada, distribuidas por las diferentes diócesis, muchos otros se acercaron al Estadi en la esperanza de entrar. Marisa, de origen peruano, relató su dificultad para conseguir una entrada y tuvo que conformarse con escuchar la música desde el exterior, aunque pudo ver llegar la comitiva papal.
El primer acto multitudinario del Papa en Barcelona transcurrió sin incidentes destacables, más allá de algunos desmayos y malestares debidos al fuerte calor. Los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana desplegaron un amplio dispositivo de seguridad en los alrededores del estadio, con unidades de Orden Público, el grupo de motos de la policía catalana y la unidad montada municipal. También se movilizaron agentes de paisano y la Policía Nacional se encargó de la seguridad interna. Protección Civil y numerosas ambulancias reforzaron el servicio preventivamente.




