Europa atraviesa un episodio de sequía sin precedentes que pone en peligro a la población, la agricultura, el transporte y la economía. El Observatorio Europeo de la Sequía (EDO), a través de una herramienta interactiva basada en el programa Copernicus, revela la crítica situación del continente. El sur de Francia, el este del Reino Unido y, especialmente, el centro de Europa se encuentran en alerta máxima. En España, el noroeste gallego presenta el peor panorama.
La herramienta utiliza el Indicador Combinado de Sequía (CDI), que evalúa precipitaciones, humedad del suelo y anomalías en la vegetación para detectar riesgos en la agricultura. Los colores del mapa indican el nivel de alerta: amarillo para vigilancia, naranja para aviso y rojo para alerta extrema. El sector oriental de Galicia está bajo vigilancia, mientras que la costa gallega, especialmente las áreas entre Pontevedra y Santiago de Compostela, As Pontes de García Rodríguez y O Barco de Valdeorras, ya se encuentra en fase de aviso, con puntos localizados por todo el territorio.
La sequía agrícola, resultado de una escasez de agua prolongada, es la consecuencia de una sequía meteorológica previa, causada por la falta de lluvia. Mientras el centro de Europa ya sufre sequía socioeconómica, Galicia se enfrenta a la fase medioambiental, donde ya no hay agua suficiente para regar. La Aemet también monitoriza esta sequía meteorológica, y sus datos muestran una severidad extrema en Galicia, con excepciones muy limitadas cerca de Santiago de Compostela y Monforte de Lemos.
El impacto de esta situación ya es visible en el caudal de los ríos gallegos. Según la herramienta River Monitor, solo el 22% de los ríos presentan niveles habituales o elevados. El 78% restante se encuentra en diferentes grados de sequía, desde moderada hasta extrema, lo que significa que la mayoría de los cursos de agua gallegos sufren una importante escasez hídrica.
En la Universidade de Santiago de Compostela, la estación meteorológica ha registrado desde el 19 de febrero de 2026 únicamente 181,4 litros/m², una cifra que evidencia una sequía extrema. José Ángel Docobo, coordinador científico del Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la USC, señala que esta situación no se veía desde 2011, superando incluso los registros de 1990 en el mismo período.




