Este pequeño núcleo, que forma parte del creciente mapa del abandono rural en Galicia, es un testimonio de la transformación silenciosa que experimenta el rural gallego. Año tras año, muchos lugares desaparecen del padrón, diluyéndose en las estadísticas oficiales hasta quedar completamente vacíos.
La historia de Corvillón está íntimamente ligada a la antigua parroquia de San Pedro de Erbo, de la que también formaban parte otros lugares como Erbo de Abaixo, Erbo de Arriba y Regufe. Esta parroquia fue suprimida en 1890 como parte de un plan de reorganización de la diócesis lucense, integrándose en la de Palmou. A pesar de su desaparición administrativa, la identidad de Erbo persistió durante décadas, y sus vecinos se movilizaron para evitar su supresión.
Aunque no tiene habitantes censados, Corvillón conserva vestigios físicos de lo que fue. Según datos del portal Idealista, en este lugar existe una única vivienda construida, con una superficie de entre 180 y 240 metros cuadrados y origen anterior a 1960. Esta imagen es recurrente en el rural gallego: casas que permanecen en pie como testigos mudos de un pasado reciente, mientras el entorno pierde población de forma progresiva.
El caso de Corvillón no es una excepción. La provincia de Pontevedra también registra un avance constante de la despoblación. Desde el inicio del siglo XXI, 41 aldeas se han quedado sin vecinos, diez de ellas solo en 2024. En total, a 1 de enero de 2025, los datos del nomenclátor del IGE revelan que Pontevedra suma 182 núcleos deshabitados. A nivel gallego, existen 2.008 entidades singulares sin población, 96 más que el año anterior, y desde el año 2000, el abandono ha afectado a 911 núcleos.
Detrás de estas cifras hay causas estructurales, como el saldo vegetativo negativo y la falta de oportunidades laborales. La población del rural gallego se redujo un 18,6% entre el 2000 y el 2023, con más de 161.000 habitantes menos. A pesar de la situación, el entorno de Corvillón y Lalín, considerado uno de los centros geográficos de Galicia, ofrece patrimonio cultural, tradición y naturaleza, con atractivos como el kilómetro cero de Galicia y el Museo Municipal Ramón María Aller.




