La iniciativa, impulsada por Iniciativa Cidadá pola Memoria Histórica y el colectivo O Faiado da Memoria, tuvo lugar en los juzgados de Instrucción de la localidad. Durante el acto, se descubrió una placa conmemorativa en memoria del juez, quien ejerció en la ciudad durante la Segunda República.
Luis Pando Rivero, originario de Villaviciosa (Asturias), fue destinado a Vilagarcía en 1931. Durante su período en la República, destacó por su firmeza al condenar actos violentos y por su oposición a la Falange, una postura que, según su nieta, marcó el inicio de su trágico destino. Fue fusilado en A Caeira (Poio) el 4 de diciembre de 1936.
“"La defensa de la justicia no es cuestión de ideologías, ya que los derechos humanos están en nuestro ADN y si no peleamos por ellos nos deshumanizamos."
El evento contó con la presencia de destacadas figuras del ámbito jurídico, como el magistrado Baltasar Garzón y la fiscal de sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática, Dolores Delgado, además de otras personalidades jurídicas gallegas. Garzón hizo hincapié en la deuda de la justicia española con las víctimas de la represión franquista.
Uno de los nietos del juez Pando expresó que la colocación de la placa en los juzgados es el mejor lugar para no olvidar el valor de la verdad. La familia del juez, compuesta por 16 hermanos, era acomodada, lo que le permitió estudiar en la Universidad de Santiago. Esta formación propició una conciencia social que llevó a varios miembros de la familia a adoptar posturas de izquierda, resultando en el asesinato de dos hermanos más y la muerte de otro en el frente.
El Ayuntamiento de Vilagarcía ya le había concedido una calle en la ciudad, de donde era originaria su esposa, Purificación Durán. El juez, tras el consejo de guerra al que fue sometido en Pontevedra, dejó versos de Rubén Darío en su celda, como testimonio para que nada caiga en el olvido.




