El vehículo, que llevaba más de dos meses estacionado, sufrió un desmantelamiento progresivo en las últimas semanas. A pesar de contar con una notificación oficial de los servicios municipales que lo identificaba como residuo sólido urbano pendiente de retirada, el proceso de desguace continuó sin que se realizara la gestión por parte de la administración.
Actualmente, del turismo solo permanece el chasis y una porción del motor. Los asientos y el salpicadero han desaparecido del interior, y en el exterior ya no quedan las puertas ni el capó, lo que lo deja en condiciones de ser enviado directamente a la chatarra. Además, en las inmediaciones del mismo aparcamiento, se ha detectado otro vehículo en situación de abandono que ya presenta un cristal roto y la correspondiente notificación municipal.
La Ordenanza de Xestión dos Residuos de Competencia Municipal del Concello de Pontevedra establece la prohibición expresa de abandonar vehículos en espacios de uso público, designando al propietario como responsable directo.
Según esta normativa, un automóvil se considera abandonado cuando permanece estacionado en el mismo lugar durante más de un mes. Esta conducta está catalogada como infracción muy grave, y los propietarios que no retiren el vehículo tras ser notificados se enfrentan a sanciones económicas que oscilan entre los 1.501 euros y los 3.000 euros.




