Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que Pontevedra posee la estructura de población más balanceada entre las siete principales ciudades de Galicia. La ciudad cuenta con el mayor porcentaje de menores de 19 años, rondando el 18% del total, y simultáneamente, uno de los índices más bajos de población mayor de 65 años, que apenas alcanza el 23%. Esta combinación le confiere una ventaja significativa en términos de relevo generacional.
En contraste, otras grandes urbes gallegas muestran un mayor envejecimiento. A Coruña y Ferrol superan el 26% y el 29% de mayores de 65 años respectivamente, mientras que en Ourense esta franja de edad excede el 27%. Vigo se sitúa en el 25%, y tanto Santiago como Lugo rondan el 24%. En lo que respecta a la población menor de 19 años, Pontevedra y Lugo lideran con un 17%, superando el 16% de A Coruña, Santiago, Ourense y Vigo, y el 14% de Ferrol.
El análisis de la población en edad de trabajar, entre los 16 y los 65 años, refuerza esta perspectiva. Pontevedra, junto con Santiago, destaca como la ciudad con mayor fortaleza social en este aspecto, lo que implica una menor dependencia de la inmigración para cubrir puestos de trabajo. Más del 60% de la población pontevedresa se encuentra en esta franja de edad, un indicador crucial para aliviar la presión sobre los sistemas de dependencia y sanitarios.
A nivel provincial, Pontevedra también presenta mejores ratios demográficos que A Coruña, que acusa un envejecimiento más pronunciado. Comarcas como O Salnés, con municipios como Cambados, Ribadumia o A Illa de Arousa, emergen como polos dinámicos, con porcentajes de población joven que superan el 17%-18% y una menor proporción de mayores de 65 años (alrededor o por debajo del 20%). Poio y Soutomaior también contribuyen a este patrón, con bases poblacionales jóvenes robustas y estructuras menos envejecidas.
Este equilibrio demográfico se traduce en una mayor proporción de población activa, superando el 60% en muchos de estos municipios, lo que evidencia un mayor dinamismo económico. La capacidad de atracción residencial de localidades como Poio o Soutomaior, que captan población joven y familias, junto con la oferta de servicios y calidad urbana de Pontevedra capital, consolidan su posición como un nodo central que favorece el equilibrio poblacional en la provincia.




