El suceso tuvo lugar en la cafetería Bloom de Pontevedra, donde una mujer de 86 años, con movilidad reducida y acompañada de su hija, sufrió un atragantamiento con un churro. La situación, que pudo haber tenido consecuencias graves, se resolvió gracias a la presencia y profesionalidad de los agentes.
Inicialmente, la hija de la víctima intentó ayudarla, pero al comprobar que la mujer no conseguía respirar, solicitó auxilio. Una clienta del establecimiento alertó a cinco agentes de la Policía Nacional que se encontraban en otra zona del local. Al llegar, los policías constataron que la mujer presentaba ya una coloración cianótica debido a la obstrucción de sus vías respiratorias.
Fue necesario que los agentes repitiesen las contracciones en varias ocasiones hasta que finalmente la víctima logró expulsar el trozo de churro con el que se había atragantado.
Tras verificar que la mujer no era capaz de expulsar el fragmento de comida, los agentes la levantaron de su silla de ruedas y uno de ellos le practicó la maniobra de Heimlich. Según el relato de la Policía Nacional, fueron necesarias varias contracciones para que la víctima lograra expulsar el trozo de churro.
Una vez recuperada, la mujer fue controlada por los agentes, quienes también contactaron con el 061 debido a su edad y a una discapacidad atribuida a un accidente cerebrovascular previo. Finalmente, se le aplicó ventilación mecanizada y fue trasladada al servicio de Urgencias del Hospital Montecelo para una valoración médica completa. La hija de la mujer expresó en repetidas ocasiones su agradecimiento por la rápida y decisiva intervención de los policías.




