Este marisco, cultivado en las bateas de la provincia de Pontevedra, es una fuente de nutrientes esenciales para el desarrollo infantil. Su inclusión en la alimentación complementaria, siguiendo las pautas del BLW, permite a los más pequeños explorar nuevos sabores y texturas de forma segura.
El método Baby Led Weaning (BLW), conocido como alimentación complementaria autorregulada, consiste en ofrecer al bebé alimentos sólidos adaptados a su desarrollo para que sea él mismo quien los manipule y descubra. Habitualmente puede iniciarse a partir de los 6 meses, cuando el niño muestra interés por la comida y puede llevarse alimentos a la boca.
Los nuevos alimentos deben introducirse de uno en uno, manteniéndolos durante dos o tres días para observar posibles reacciones antes de incorporar el siguiente.
Los mejillones destacan por su gran densidad nutricional. En pequeñas cantidades, aportan hierro, proteínas de alta calidad, Omega 3, vitamina B12, yodo y zinc, nutrientes fundamentales para prevenir la anemia infantil, apoyar el desarrollo cerebral y fortalecer el sistema nervioso e inmunitario. El hierro es especialmente importante a partir de los seis meses, cuando las reservas naturales del bebé empiezan a disminuir.
La receta de paté incluye mejillones cocidos al vapor, queso crema pasteurizado sin sal o ricota, aguacate maduro, aceite de oliva virgen extra y un poco de caldo de cocción o agua. Todos los ingredientes deben triturarse hasta obtener una textura muy fina y cremosa. Es crucial que el bebé ya haya probado los demás ingredientes antes de introducir el mejillón.
Este paté puede utilizarse untado en pan integral sin sal, como salsa para pasta, mezclado con cuscús o sobre verduras cocidas. Para una conservación segura, debe guardarse en la nevera un máximo de 24 horas o congelarse en pequeñas porciones hasta un mes.




