Menos furanchos en Pontevedra, pero con más clientela y vino de calidad

La temporada de loureiros arranca con once establecimientos, dos menos que el año pasado, pero con una notable afluencia de público y una cosecha excelente.

Imagen de un furancho tradicional gallego con vino y comida.
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Imagen de un furancho tradicional gallego con vino y comida.

La temporada de loureiros en Pontevedra ha iniciado con once establecimientos, dos menos que el año pasado, pero los propietarios reportan una afluencia de clientela sin precedentes y una cosecha de vino de excelente calidad.

La reducción en el número de furanchos, que este año son once, dos menos que en la temporada anterior, se atribuye principalmente a la falta de relevo generacional y al abandono de los viñedos. Según Miguel Filgueira, propietario de Finca Filgueira, el mantenimiento de las viñas es un trabajo arduo que muchos vecinos ya no pueden asumir, lo que lleva a cortar las vides y, consecuentemente, a la desaparición de los furanchos.

"El problema es la falta de relevo generacional. El trabajo es el de mantener las viñas. La gente no se da cuenta del trabajo que supone eso. Sin vino no hay furancho."

Miguel Filgueira · Propietario de Finca Filgueira
A pesar de la disminución de locales, los furanchos existentes están experimentando un auge de popularidad. Filgueira, cuyo loureiro se encuentra en O Cruceiro, en la parroquia de Lérez, ha ampliado su horario de apertura, incluyendo los viernes y sábados al mediodía, debido a la gran demanda. Destaca que la cosecha de este año ha sido abundante y de mejor calidad, lo que se traduce en un mayor volumen de vino para ofrecer.
Los furanchos no solo atraen a la clientela local, sino también a turistas que buscan experiencias gastronómicas auténticas y precios accesibles. Filgueira señala un aumento significativo de visitantes, incluyendo personas de O Porriño, Vigo, Redondela y Cangas, que descubren estos establecimientos a través de internet. La oferta gastronómica incluye vino blanco y tinto, con precios que varían según la variedad, y tapas como tortilla, huevos fritos, oreja y raxo.
De las quince parroquias de Pontevedra, seis cuentan con furanchos registrados. Marcón lidera la lista con cinco establecimientos, seguido por Campañó con dos. Tomeza, Salcedo y Verducido tienen uno cada uno. Uno de los nuevos furanchos de esta temporada es el de Manuel Magariño Reguera en Pazos, Marcón, quien ha convertido su churrasquería, tras 35 años de actividad y su jubilación, en un loureiro para vender sus 2.500 litros de vino.
La temporada de furanchos finalizará el próximo 30 de junio. El Concello de Pontevedra exige el cumplimiento de una serie de requisitos legales y permite consultar los negocios autorizados a través de su página web municipal (pontevedra.gal). La normativa municipal limita las tapas a cinco opciones, aunque desde 2025 se han ampliado las posibilidades, incluyendo costilla, huevos fritos, croquetas, sardinas o jureles a la brasa, callos o garbanzos con alubias y empanada o empanadillas.