El balance de los últimos años refleja una tendencia al alza, siendo el 2025 el ejercicio con mayor impacto, al contabilizarse 223 decesos relacionados con las condiciones meteorológicas. Esta cifra supone un incremento interanual del 20% respecto al año anterior, consolidando una serie histórica donde el calor extremo tiene un peso determinante, representando casi el 70% de las muertes vinculadas al clima en la provincia.
El perfil de las víctimas es mayoritariamente de edad avanzada. Según las estadísticas, el 97% de las personas fallecidas el pasado año superaban los 65 años, concentrándose la mayor parte de los casos en la franja de edad a partir de los 85 años. Los expertos señalan que el envejecimiento de la población y la presencia de patologías crónicas reducen la capacidad de respuesta del organismo ante episodios de calor mantenido.
“"No se mueren por temperaturas altísimas o por haber estado muy expuestos al sol, sino por un síndrome producido por calor que es un cuadro inflamatorio sistémico."
A nivel autonómico, Pontevedra se sitúa como la segunda provincia gallega con más víctimas por estas causas, solo por detrás de A Coruña. Ante esta situación, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de mantener medidas preventivas, como la hidratación constante, el uso de ropa ligera y evitar la exposición directa al sol en las horas centrales del día, especialmente en los colectivos más vulnerables.




