El Concello de Pontevedra ha sacado a concurso una ambiciosa actuación para modernizar el alumbrado de la emblemática Plaza de Pontevedra. La iniciativa, con un presupuesto de casi 450.000 euros, busca mejorar la visibilidad y la estética del espacio público, incluyendo la iluminación ornamental de la estatua de Eusebio da Guarda, la zona de juegos infantiles y la renovación de las jardineras.
La escultura de Eusebio da Guarda, financiada por el filántropo coruñés que también dio nombre al colegio e instituto adyacentes, sufría de escasa iluminación ornamental debido al deterioro de los proyectores originales. El proyecto prevé la instalación de tres nuevos proyectores para realzar la figura, además de sustituir los bolardos dañados que guían el camino hacia la estatua.
El área de juegos infantiles, actualmente con "iluminación insuficiente" y limitaciones de uso por las sombras de los árboles, se beneficiará de la instalación de proyectores específicos. También se renovará completamente el equipamiento de iluminación de las fachadas del colegio e instituto Eusebio da Guarda para garantizar una luz homogénea y de calidad.
Además, se renovarán las jardineras y se instalarán nuevos bancos en la zona próxima a San Andrés y el Orzán, buscando crear un espacio más integrado y acogedor. En la zona central de la plaza, las luminarias actuales serán sustituidas por modelos de doble brazo para iluminar de forma eficiente tanto el área principal como el paso peatonal.
El proyecto también contempla la instalación de luminarias dobles en la calzada que limita con la cafetería Manhattan y el itinerario hacia Modesta Goicuría. En el área cercana a Regidor Somoza, donde ya existen columnas con fluorescentes, se optará por farolas simples de seis metros para mantener la estética uniforme de la plaza. El plazo de ejecución estimado es de nueve meses tras la adjudicación.
Paralelamente, la Junta de Gobierno Local aprobó la ampliación del parque infantil de la plaza, con un presupuesto de salida de unos 433.000 euros y una duración estimada de cuatro meses. La Dirección Xeral de Patrimonio Cultural da Xunta dio el visto bueno con condiciones, exigiendo colores suaves para los pavimentos y protección ante posibles hallazgos arqueológicos.




