La directora del centro, Ariela Peliquín, describió la iniciativa como un «regalo divino» en una sociedad marcada por el individualismo. Subrayó la emoción de ver a personas dedicando su tiempo por amor a la educación y a la siembra de nuevas ideas, un aspecto fundamental para la labor docente.
“"Nos parece un regalo divino en esta sociedad del individualismo encontrar entornos laborales en los que trabajar con un objetivo común. Es emocionante ver a la gente entregando horas de su tiempo por amor a la educación, a dar opciones, a sembrar nuevas ideas."
Durante la jornada de clausura, la feria recibió la visita de diversas autoridades, incluyendo la concejala del Gobierno local, el director xeral de Centros e Recursos Humanos, inspectores educativos y directores de otros centros. La directora del Centro de Formación e Recursos (CFR) de Pontevedra, Carmen Martínez, también estuvo presente, ya que su organización contribuyó decisivamente con el material y la instalación de carpas y stands.
La iniciativa, que ya confirmó su continuidad para 2027, contó con la participación de cerca de treinta entidades y organizaciones. Junto con el alumnado de ESO, Bachillerato y FP, llenaron el instituto de actividades y aprendizaje compartido. Durante los tres días, se instalaron stands expositivos, se desarrollaron talleres y charlas, convirtiendo el centro en un auténtico espacio de intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de sostenibilidad.
Además de los centros educativos de Monte Porreiro, como el CEP Marcos da Portela y la EEI Fina Casalderrey, se sumaron a la feria institutos de Poio, Val do Asma, Plurilingüe Rafael Dieste, Alexandre Bóveda y el IES do Barral, así como el CIFP A Xunqueira. También participaron centros visitantes de Murcia, Cuenca, Rumanía e Italia, demostrando el alcance y el interés generado por el evento.
La directora destacó la implicación de todo el alumnado del IES Luís Seoane, que elaboró calendarios de visitas para asegurar la participación de todos los cursos. Aunque los talleres tenían capacidad limitada, las charlas formativas estuvieron abiertas a todos. La calidad de la participación fue notable, especialmente en la zona de juegos populares y la carrera sostenible, que resultaron un éxito. También se celebró por primera vez una mesa redonda sobre feminismo, abordando el tema «Lejos o cerca de la igualdad real».
La cooperación con otros centros educativos se materializó a través de grupos de trabajo con profesorado, coordinando proyectos y cooperativas para los stands de la feria. Ocho centros, incluidos los de programas Erasmus, participaron activamente. La colaboración se extendió a los vecinos del CEP Marcos da Portela y la EEI Fina Casalderrey, cuyos alumnos de infantil realizaron tortitas saludables, generando un gran entusiasmo entre los estudiantes de ESO.
Para el instituto, la feria es un proyecto de centro que requiere la implicación de todo el profesorado definitivo. Desde el inicio del curso, se presenta la feria y se establecen reuniones de coordinación para la creación de cooperativas y el trabajo de temas específicos en las tutorías. Este año, el foco estuvo en el agua, con trabajos de divulgación y recogida de muestras en fuentes. Esta metodología genera una fuerte identidad y un objetivo común. La continuidad del proyecto está garantizada, y ya se celebraron reuniones con la UVigo para la iniciativa Ciencia ciudadana, buscando mejoras para futuras ediciones.




