La pieza Mirando inacabable, de la artista noiesa Soledad Penalta, comenzó a ser instalada este miércoles en la Illa das Esculturas. Esta obra, junto con El peso de la memoria de la creadora vasca Idoia Cuesta, llevaba diez meses pendiente de colocación desde su participación en la Bienal de Arte de Pontevedra del año pasado.
Los espacios destinados a estas esculturas fueron preparados hace unas semanas, y ahora se está procediendo a su montaje. Según informó la Diputación, la inauguración oficial de ambas piezas está prevista para la próxima semana.
La incorporación de estas dos nuevas obras, realizadas por mujeres, a la Illa das Esculturas era uno de los objetivos del comisario del parque escultórico, Antón Castro, que también lo fue de la Bienal.
La instalación de estas obras estaba inicialmente programada para la celebración de la 32ª Bienal de Arte de Pontevedra. Sin embargo, el proceso se retrasó debido a complicaciones burocráticas relacionadas con el traspaso de competencias de costas del Gobierno central al autonómico el año pasado, según explicó en su momento el vicepresidente provincial, Rafa Domínguez. Posteriormente, el mal tiempo del invierno también contribuyó a posponer la instalación definitiva.
Estas dos nuevas esculturas, creadas por mujeres, se suman a las doce obras que ya formaban parte del proyecto de la Illa das Esculturas desde su inauguración en 1999. Entre los autores de las piezas ya existentes se encuentran nombres como Giovanni Anselmo, Fernando Casás, José Pedro Croft, Dan Graham, Ian Hamilton Finlay, Richard Long, Francisco Leiro, Jenny Holzer, Ulrich Rückriem, Anne y Patrick Poirier, Robert Morris y Enrique Velasco.
La obra Mirando inacabable de Soledad Penalta, realizada en granito, busca simbolizar el infinito a través de formas modulares que evocan la geometría de aviones de combate, sin acentuar su naturaleza violenta. Por su parte, la pieza de Idoia Cuesta, diseñada específicamente para la Illa das Esculturas, es una figura de piedra de más de tres metros de altura que recuerda un cuerpo humano en tensión, envuelto por cuerdas rojas tejidas a mano.




