La Guardia Civil de A Coruña ha confirmado detalles de la Operación Besteiros, cuyos resultados ya han sido entregados al Juzgado de Instrucción número 1 de Ribeira. La investigación se centra en una asociación caballar de Pontevedra, sospechosa de participar en una red de sustracción de caballos salvajes para su posterior reubicación en otras manadas en montes cercanos a la comarca.
El operativo resultó en la detención de cinco personas procedentes de Boiro, Caldas de Reis, Barro y Meis. A los implicados se les imputan delitos de hurto, receptación y maltrato animal, con consecuencias de lesiones graves e incluso la muerte de algunos equinos. El valor total estimado de los caballos sustraídos asciende a unos 30.000 euros, según los cálculos proporcionados por el instituto armado.
El objetivo de esta compraventa de caballos robados podría ser el de mantener unas cifras altas de caballos participando en este evento, lo cual es el principal aliciente, tanto para los participantes como para la asistencia de público.
El modus operandi del grupo consistía en apoderarse del ganado mostrenco en zonas de Boiro, Lousame y Porto do Son, para luego transportarlos clandestinamente a la provincia de Pontevedra. Allí, una única asociación se haría cargo de todas las reses denunciadas. Aunque no se especifica en el comunicado oficial, se sugiere que esta entidad podría ser una de las organizadoras de concentraciones y rapas das bestas en la zona, como indica una fotografía difundida de un curro específico del pasado verano. Expertos consultados apuntan a que el fin sería mantener un número elevado de caballos en estos eventos, que atraen a participantes y público.
La obligación de identificar a los animales con microchip pudo ser un obstáculo para su integración en nuevas manadas. Sin embargo, la Benemérita no tuvo dificultades para identificar a los equinos, tanto por los chips vigentes como por las marcas distintivas realizadas por sus legítimos propietarios. La investigación comenzó en septiembre de 2025, tras la primera denuncia formal, coincidiendo con la finalización de las rapas y curros anuales en la provincia de Pontevedra.
Los agentes pudieron acreditar el transporte paulatino de los caballos en remolques y la manipulación de los mismos para ocultar su origen, contexto en el que se enmarca el maltrato animal. Además, se detectaron cinco escopetas en posesión de los encausados, que estarían relacionadas con la muerte de algunas de las reses. Los caballos que sobrevivieron fueron devueltos a sus montes de origen y a sus legítimos dueños.




