Los hechos tuvieron lugar en las inmediaciones de una oficina de CaixaBank, cuando la policía recibió un aviso inicial sobre una pelea entre tres jóvenes. Al llegar al lugar, una patrulla localizó a un varón con el rostro ensangrentado, quien relató que había sido abordado por dos individuos que, sin mediar palabra, lo agredieron y le arrancaron una cadena de oro valorada en unos 300 euros.
Los agentes informaron a la víctima de sus derechos y tomaron declaración a un testigo, que solo pudo aportar una descripción parcial de uno de los implicados. Tras una batida por la zona, se identificaron a varios jóvenes en un local próximo, pero fueron descartados como sospechosos al no presentar signos compatibles con la agresión. La investigación sigue abierta para identificar a los autores del suceso, que también fue comunicado a la Guardia Civil.
“"Este suceso constituye una prueba más del problema de seguridad que está comenzando a percibirse en el municipio."
El robo se produjo en la tarde del domingo de Semana Santa, un periodo en el que la Policía de Poio había recuperado el segundo turno, que no se había podido desarrollar desde octubre de 2024 por falta de personal. El sindicato CSIF subrayó que este incidente, ocurrido a plena luz del día (alrededor de las 17:00 horas) en una de las avenidas más transitadas de Poio, evidencia la insuficiencia de medios humanos para garantizar una presencia policial efectiva en el municipio.
Según el CSIF, con solo una patrulla operativa, resulta casi imposible desplegar un dispositivo de búsqueda eficaz mientras se atiende a la víctima y se realizan las primeras diligencias. Advierten que la falta de presencia policial durante el turno de tarde o la existencia de un único agente de servicio puede favorecer una sensación de impunidad y limitar la capacidad de prevención y reacción ante delitos. Recientemente, se incorporaron dos auxiliares y un agente que estaba de baja, elevando el número de efectivos a doce, de los cuales dos están fuera de servicio por cuestiones médicas.




