El club de Poio ha emitido un inusual comunicado para manifestar su profundo malestar con las decisiones tomadas por el equipo arbitral durante el partido. La expulsión de una jugadora clave, que precedió al primer gol del equipo rival, ha sido el detonante principal de esta reacción.
Lo sucedido en este partido proyecta una imagen que dista mucho de los estándares que deben regir una competición de máximo nivel bajo el amparo de la Real Federación Española de Fútbol.
La entidad deportiva subraya que el encuentro, que transcurría con igualdad y alta competitividad, se vio gravemente afectado por una serie de decisiones que, a juicio del club, resultaron determinantes. La expulsión por doble amonestación de la jugadora es señalada como un punto de inflexión que alteró directamente el equilibrio del partido.
El Poio Pescamar considera especialmente preocupante que, en una semifinal de Copa, el criterio arbitral no haya estado a la altura del nivel que exige el fútbol sala femenino, una disciplina en crecimiento exponencial y referente internacional en España. El club pone el foco no solo en la segunda tarjeta amarilla, sino también en la primera, que consideran injustificada.
La expulsión de nuestra futbolista ha sido el punto decantador de un duelo igualado. Es decir, la balanza la ha desnivelado el colectivo arbitral.
Finalmente, el club exige la asunción de responsabilidades y una reflexión profunda sobre lo acontecido, con el objetivo de garantizar la integridad de la competición y evitar que situaciones similares se repitan en el futuro.