A pesar de la proximidad del equinocio de otoño, el monte gallego sigue siendo escenario de incendios forestales. Tras un agosto lluvioso, septiembre trajo tiempo anticiclónico, falta de precipitaciones y fuertes rachas de viento nordés, lo que propició un repunte de fuegos en el interior de la comunidad. Esta semana, tres incendios han dejado tras de sí más de medio millar de hectáreas arrasadas.
Los incendios de Silleda y A Lama, ambos en Pontevedra, fueron extinguidos este domingo. No obstante, el fuego declarado en la Serra do Courel, concretamente en el municipio de Quiroga, sigue activo aunque controlado desde hace dos días. Este último es el de mayores dimensiones, afectando a 460 hectáreas según las últimas estimaciones de Medio Rural.
A las 460 hectáreas de Quiroga se suman las 67,4 de Silleda y las 26,69 de A Lama, sumando un total de 554,09 hectáreas calcinadas en pocos días. La mayor parte del terreno afectado corresponde al incendio lucense. Fuentes de Medio Rural señalan que la colaboración ciudadana está siendo clave en la lucha contra la piromanía, permitiendo poner a disposición judicial a presuntos autores de incendios.
La aparición de estos fuegos contrasta con la tregua de agosto, pero el verano de 2026 fue el más cálido desde 1961 en Galicia. La escasez de lluvias en junio y julio, seguida por las precipitaciones de agosto, creó una situación de riesgo temporal. Ahora, el Índice de Riesgo Diario de Incendio Forestal (IRDI) de la Xunta vaticina un riesgo "muy alto" en varios concellos en los próximos días, debido a la sequía acumulada, humedad, temperatura, precipitaciones recientes y viento.
La primera quincena de septiembre ha sido más cálida y seca de lo normal en Galicia, según la Aemet. El calor acumulado y la escasez de precipitaciones reducen la humedad de la vegetación, mientras que el viento puede convertir un pequeño foco en un incendio de rápida propagación.




