La institución provincial, titular de este vial, estableció un plazo de 15 días para que la compañía ejecutara los trabajos, advirtiendo de posibles multas que oscilan entre los 25.000 y los 250.000 euros en caso de incumplimiento. Esta medida llega después de que los asfaltados, vinculados al soterramiento de la línea de alta tensión, sufrieran retrasos significativos.
La empresa confirmó esta semana que presentaría un “cronograma detallado” de las obras pendientes, justificando la demora por las “intensas lluvias registradas entre diciembre y febrero”, que dificultaron las labores de asfaltado. Este proyecto, con un coste de cuatro millones de euros, tenía prevista su finalización en 2025.
La demora en las obras se debió a las intensas lluvias registradas entre diciembre y febrero, que han dificultado las labores de asfaltado.
El retraso también provocó una queja formal del Concello de Pontevedra el pasado mes de marzo. La comisión de Urbanismo, compuesta por representantes del BNG, PP y PSOE, aprobó esta queja ante Fenosa por la tardanza en la canalización de 3,7 kilómetros de tendido eléctrico. La actuación implicó la retirada de 18 postes de luz, afectando zonas como la subestación de Mourente, la carretera de Tomeza, la avenida de Lugo, Virxinia Pereira, la Rúa Lagares, Alcalde García Filgueira y Conde de Bugallal.




