El ciclo 'Pontevedra, quen pasa?' centró su atención en las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), patologías cuya incidencia ha crecido exponencialmente en los últimos años. En el Área Sanitaria de Pontevedra y O Salnés, se registran más de 1.800 diagnósticos de estas dolencias.
La iniciativa, coordinada por el digestólogo Daniel Carpio, contó con la participación de Pilar Nos, jefa de Medicina Digestiva en el Hospital La Fe de Valencia y reconocida como una de las profesionales más prestigiosas de España en su especialidad. Las EII, entre las que destacan la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, se caracterizan por una desregulación del sistema inmune que causa inflamación, afectando la calidad de vida de los pacientes con brotes recurrentes.
Nos destacó la influencia de los factores ambientales, como la dieta, la contaminación y el estrés, en el aumento de la incidencia de estas patologías, que ya afectan cerca del 1% de la población mundial, un dato muy alejado del de hace 20-30 años. La occidentalización de la sociedad es un factor clave en este incremento.
La especialista hizo hincapié en la importancia de una dieta saludable, recomendando la mediterránea, y señaló que la comida rápida y las grasas son perjudiciales para la microbiota intestinal. También subrayó la relación del tabaco con la enfermedad de Crohn y los fracasos en el tratamiento.
Estudios sugieren que factores como infecciones gastrointestinales en la infancia, el uso de antibióticos en el primer año de vida o la alimentación con biberón pueden tener impacto. La lactancia materna, según Nos, aporta inmunoglobulinas beneficiosas, mientras que el abuso de antibióticos puede alterar la flora intestinal, especialmente en edades tempranas.
El estrés es un detonante significativo de los brotes de EII. Terapias cognitivo-conductuales y coaching ayudan a gestionar la fatiga asociada. Además, hasta el 40% de los pacientes en remisión sufren ansiedad y depresión, lo que explica el cambio en la demanda de los pacientes: de cirujanos a nutricionistas y psicólogos.
El abordaje de las EII ha cambiado radicalmente en los últimos 30 años. La llegada de fármacos biológicos y pequeñas moléculas ha mejorado significativamente las opciones terapéuticas, permitiendo remisiones más profundas y duraderas, en contraste con los corticoides e inmunosupresores clásicos del pasado.
Los síntomas de alerta incluyen dolor abdominal y diarrea (Crohn), sangrado rectal (colitis ulcerosa), fiebre y pérdida de peso. La consulta precoz con el médico de familia y la rápida derivación al especialista son fundamentales, especialmente si hay antecedentes familiares de enfermedades inmunomediadas.
El uso de fármacos biológicos ha reducido notablemente la necesidad de ostomías y resecciones intestinales en hospitales como el de Valencia. El futuro apunta a la inteligencia artificial para acelerar la medicina personalizada, integrando datos genéticos, clínicos y ambientales para optimizar el tratamiento de cada paciente.




