Electrónica Martínez: Resistencia y adaptación del comercio familiar en Pontevedra

El establecimiento de la calle Santa Clara, fundado en 1981, mantiene su esencia frente a los gigantes digitales gracias a la especialización y el trato cercano.

Imagen genérica de cables y pilas en una tienda de electrónica.
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Imagen genérica de cables y pilas en una tienda de electrónica.

Electrónica Martínez, un emblemático comercio familiar en la calle Santa Clara de Pontevedra, celebra más de cuatro décadas de resistencia y adaptación, manteniendo su esencia frente a los cambios del mercado y la competencia digital.

Fundada en 1981 por emigrantes retornados de Holanda, Electrónica Martínez comenzó como un bazar que combinaba electrodomésticos y servicios de reparación. Hoy, bajo la dirección de Carlos Martínez y su mujer Marta Portela, la tienda se ha especializado en cables, pilas y pequeños dispositivos electrónicos, adaptándose a las nuevas demandas del consumo.

"El mundo de la electrónica ha cambiado mucho, y creo que a peor para nosotros, pero a mejor para el cliente."

Carlos Martínez · Propietario de Electrónica Martínez
La clave de su supervivencia reside en la capacidad de encontrar un nicho de mercado, ofreciendo conexiones a medida, una amplísima gama de pilas y, sobre todo, un trato personalizado que fideliza a la clientela. A pesar de la competencia de las grandes superficies y el comercio en línea, el negocio ha integrado servicios innovadores como una máquina expendedora 24 horas y un punto de recogida de paquetería, buscando atraer nuevos clientes sin renunciar a su identidad.
Carlos Martínez, quien asumió las riendas a finales del siglo XX, reconoce la complejidad del contexto actual para el comercio tradicional. Sin embargo, la tienda ha sabido establecer una relación de equilibrio con las grandes superficies cercanas, como el Hiper Froiz, que les deriva clientes en busca de productos muy específicos. Este modelo de colaboración y especialización permite a Electrónica Martínez seguir siendo un referente en la ciudad.
El compromiso con la atención al cliente es fundamental, dedicando un 80% del tiempo a asesorar, ya sea en persona, por teléfono o por WhatsApp. Además, el establecimiento destaca por su horario ininterrumpido de 10:00 a 18:00 horas, un modelo más cercano al europeo, y por su implicación en el reciclaje, recogiendo más pilas de las que vende, lo que demuestra la conciencia ambiental del vecindario.
A pesar de contar con una página web, la familia no tiene planes de dar el salto definitivo al comercio en línea, priorizando la prudencia y el control de costes. Electrónica Martínez se mantiene como un ejemplo de resistencia y adaptación, demostrando que el valor del trato humano y el conocimiento técnico siguen siendo activos insustituibles en el comercio de proximidad.