El Sanatorio de Pontevedra: de centro médico a laboratorio creativo multidisciplinar

Este espacio singular, que funcionó como sanatorio hasta 1971, celebra cinco años como punto de encuentro para la experimentación artística y la colaboración.

Imagen genérica de un espacio creativo con estanterías de madera y un podio con micrófono.
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Imagen genérica de un espacio creativo con estanterías de madera y un podio con micrófono.

El espacio O Sanatorio en Pontevedra, un antiguo centro sanitario que operó entre 1905 y 1971, se ha consolidado durante cinco años como un innovador laboratorio creativo y multidisciplinar.

Ubicado en un edificio histórico que albergó un sanatorio entre 1905 y 1971, O Sanatorio ha emergido como uno de los proyectos culturales más distintivos de Pontevedra. Este espacio, que incluso acogió a pacientes como Federico García Lorca, se ha transformado en un vibrante punto de encuentro para la creación y la experimentación, celebrando ya cinco años de actividad.

"Después de cinco años todavía no me atrevería a explicarlo de una manera clara y concisa, pero sí me atrevería a decir que O Sanatorio es un proyecto creativo, multidisciplinar."

Juan García · Dueño de O Sanatorio
La filosofía de O Sanatorio se centra en la evolución constante y en la ausencia de un público objetivo definido. A diferencia de otros centros, no posee rótulos ni señalización exterior, buscando atraer a personas de todas las edades y perfiles que deseen contribuir activamente. Desde bebés hasta personas de 86 años han participado en sus actividades, demostrando su naturaleza inclusiva y abierta.
Para formar parte de este proyecto, los interesados deben presentar una propuesta detallando qué quieren hacer, sus necesidades y cómo pueden contribuir al mantenimiento del espacio. Juan García subraya que O Sanatorio no es un espacio puramente artístico, sino un lugar creativo que busca combinar arte y oficio. Su modelo de funcionamiento se basa en la colaboración, valorando cada propuesta por su aportación y no por tarifas fijas.
El edificio, de 1.600 metros cuadrados, se distribuye en tres plantas y dos terrazas. La planta superior alberga una cocina y una zona de trabajo grupal, mientras que la inferior ofrece diversos espacios con atmósferas distintas, diseñados para fomentar la creación y la reflexión. Este laberinto de posibilidades permite a sus ocupantes una constante interacción con el cambio de lenguajes, tanto espaciales como conceptuales.