El reloj de la Casa Consistorial de Pontevedra vuelve a marcar la hora tras una minuciosa restauración

Después de años parado, el emblemático reloj de la Casa Consistorial de Pontevedra recupera su funcionalidad gracias a un complejo proceso de restauración y ajuste.

Imagen de un mecanismo de reloj antiguo con engranajes de latón y válvulas de mercurio.
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Imagen de un mecanismo de reloj antiguo con engranajes de latón y válvulas de mercurio.

El emblemático reloj de la Casa Consistorial de Pontevedra, que durante años estuvo detenido en las once, vuelve a marcar el tiempo gracias a un meticuloso proceso de restauración y ajuste.

Durante mucho tiempo, la imagen del reloj de la Casa Consistorial de Pontevedra, detenido casi en las once, se convirtió en una anécdota recurrente para vecinos y visitantes. Este elemento singular de la fachada ecléctica, diseñada a finales del siglo XIX por Alejandro Rodríguez Sesmero, era más un tema de conversación que un marcador del tiempo.
La situación comenzó a cambiar en 2024, cuando el Concello decidió que la restauración del edificio incluiría la puesta en marcha del reloj. Para esta tarea, se contó con la experiencia de un especialista, un miembro de la tercera generación de una reconocida relojería. El mecanismo elegido para su funcionamiento es un Viuda de Murua de Vitoria, datado en la década de 1960, que ahora impulsa las manecillas en la Praza de España.
Este reloj de péndulo, con un sistema de remonte mecánico, incorpora un motor para subir los contrapesos, eliminando la necesidad de darle cuerda diariamente. Su antigüedad, más de seis décadas, y la presencia de válvulas de compensación de mercurio, hoy prohibidas, le confieren un valor casi museístico.

"Ajustar los pesos, comprobar atrasos y adelantos, corregir cada pequeña desviación hasta que el péndulo encuentre su ritmo natural."

fuentes municipales
La restauración, que siguió el método suizo de desmontaje, limpieza, corrección de desgastes y fabricación de piezas necesarias, se prolongó durante unos tres meses. Además, se recuperó la antigua maquinaria de la Casa Consistorial, un reloj Morez francés de gran calidad, fechado entre 1860 y 1870. Este mecanismo, similar a los instalados en iglesias y catedrales, será expuesto al público en el vestíbulo de la sede municipal reformada, convirtiéndose en una pieza patrimonial.
El mantenimiento del reloj será fundamental para su continuidad. Un relojero local, que participó en el proceso de montaje y desmontaje, se encargará de darle cuerda una o dos veces por semana y de asegurar su correcto funcionamiento. La caseta que alberga el mecanismo ha sido renovada, garantizando condiciones óptimas para la conservación de sus engranajes.
La ciudad de Pontevedra está a punto de cerrar un capítulo de impuntualidad institucional. Con el reloj Viuda de Murua ajustado y el histórico Morez expuesto, el corazón mecánico de la Casa Consistorial volverá a latir al ritmo de la ciudad, reconstruyendo una parte de su memoria urbana.