La imponente presencia del Juan Carlos I, con 231 metros de eslora, no pasó desapercibida en la configuración única de la ría de Pontevedra. Su llegada este miércoles, 15 de abril de 2026, generó gran expectación entre los vecinos, similar a la de su visita anterior en 2022. La situación geopolítica global actual intensificó el interés, provocando diversas especulaciones en las redes sociales sobre el motivo de su estancia.
Sin embargo, la razón principal de su presencia es la realización de pruebas técnicas en el Centro de Medidas Electromagnéticas de la Armada (Cemeden), situado en la Escuela Naval Militar. El buque ya había visitado Marín en 2022 con el mismo propósito. Mientras que en aquella ocasión atracó en el muelle comercial del puerto marinense, en esta ocasión el navío permanece fondeado en la ría de Pontevedra sin acercarse más a la costa.
El Cemeden es el organismo responsable de garantizar la compatibilidad electromagnética y la firma infrarroja/radar de los buques de la Armada.
Además de las pruebas con el Cemeden, el Juan Carlos I servirá como un escenario de ambientación para los alumnos de la Escuela Naval Militar durante su estancia, una práctica que ya se llevó a cabo en la visita de 2022. Este buque de asalto anfibio (L-61), construido por Navantia en su astillero de Ferrol y botado el 10 de marzo de 2008, fue dado de alta en la Lista Oficial de Buques de la Armada el 30 de septiembre de 2010. Su base naval se encuentra en Rota.
El Juan Carlos I es un buque multipropósito, similar a los LHD estadounidenses de la Clase Wasp, pero con una mejora significativa: la adición de un ski-jump en la proa. Esta característica optimiza las capacidades de carga de combustible y armamento de los aviones V/STOL, además de incorporar un nuevo sistema de propulsión eléctrico de larga autonomía.




