La prohibición de extracción de bivalvos se extiende también a los bancos marisqueros a pie y a los organismos infaunales. Las biotoxinas marinas, sintetizadas por microorganismos acuáticos como algas, provocan el fenómeno conocido como marea roja cuando su crecimiento es masivo. Esta concentración de toxinas puede ser perjudicial para la fauna marina y suponer un riesgo para la salud humana si se ingieren los organismos contaminados.
El cierre generalizado de las zonas de producción se debe al aumento masivo de la microalga Dinophysis acuminata. Condiciones ambientales y oceanográficas favorables, como los vientos del suroeste que dificultan la renovación del agua en las rías, potencian su rápida reproducción, generando floraciones algares. Esta microalga sintetiza biotoxinas marinas de tipo lipofílico, como las del grupo del ácido okadaico y las dinophysistoxinas, que son hidrófobas y de baja polaridad, acumulándose en medios grasos.
Las toxinas lipofílicas se transmiten a los humanos por la ingestión de alimentos contaminados. Los organismos marinos filtradores, como los moluscos bivalvos (mejillón, vieira, almeja, berberecho), absorben estas microalgas al alimentarse, acumulando la toxina en su carne sin alterar su aspecto ni sabor. La intoxicación por Dinophysis acuminata, conocida como síndrome diarreico por moluscos (DSP), causa trastornos gastrointestinales severos como diarrea intensa, vómitos y dolores abdominales.
No existe un antídoto específico ni un método inmediato para eliminar estas toxinas del mar. El tratamiento médico se centra en el soporte sintomático y la hidratación del paciente. La prevención principal radica en adquirir marisco únicamente en establecimientos autorizados y sujetos a inspección legal, ya que las biotoxinas lipofílicas son termoestables y no se eliminan con la cocción, pudiendo incluso concentrarse.




